Kihon el arte del honor

Solamente por medio de la ayuda y las concesiones mutuas un organismo que agrupe individuos en número grande o pequeño, puede encontrar su plena armonía y realizar serios progresos. Superar el hábito de emplear la fuerza contra la fuerza es una de las cosas más difíciles en el entrenamiento. No se pueden esperar progresos sin haberlo conseguido. La sencillez es la clave de todo arte elevado, de la vida y del budo. La sutileza en la técnica y la delicadeza en la estética son útiles para la eficacia del arte, pero escapan a toda descripción. El fracaso en la competición y en el entrenamiento no debe ser motivo de desaliento o aflicción, pero es señal de la necesidad de una mayor práctica y de esfuerzos más continuos. Si a veces es admisible un exceso de celo, éste termina siempre por convertirse en una fuente de peligro. El kihon son la estética del bushido. En el kihon (fundamento) se encuentra el espíritu del budo, sin el cual es impossible divisar el fin… ¿Existe un principio que se aplique realmente en todos los casos? Sí, lo hay: es el principio de la eficacia sobre todo en el empleo del espíritu y del cuerpo. El bushi do ha sobrepasado el estado primitivo de la utilidad para alcanzar el de una ciencia y un arte. La estabilidad mental o una calma inquebrantable es un factor importante en un combate. Lo sería aún más si se tratara de una lucha a muerte. El punto principal es elevarse por encima del problema de la vida y de la muerte, de la sensación de temor y aprensión. El jiu jitsu debe existir para beneficio del hombre, y no el hombre para el jiu jitsu. En todas las formas de entrenamiento, el punto más importante es librarse de los malos hábitos. La idea de considerar a los demás como enemigos no puede ser más que una locura y causa de regresión. El jiu jitsu debe de mantenerse por encima de todas las esclavitudes artificiales. Las nuevas invenciones deben convertirse en conocimientos comunes. El jiu jitsu es un arte y una ciencia. Debe mantenerse como un modo de vida y estar libre de toda influencia económica, comercial y personal. El valor de una cosa depende de la forma en que se aborda mentalmente, y no de la cosa en sí misma. El alto valor de la habilidad y de la calidad del arte no puede obtenerse más que elevándose por encima de la dualidad de competición. El jiu jitsu no debe ser revestido con una etiqueta nacional, racial, política, personal, sectaria. Cuando uno se da cuenta del poder del jiu jitsu (bushi do, budo), no puede servirse de él a la ligera, ya que puede ser tan peligroso como una espada desenvainada. El mejor uso que se puede hacer de una espada es no emplearla; el peor, hacerlo. Ambición y rivalidad, cuidadosamente dosificadas, son los estímulos del progreso. Pero en excesiva cantidad se convierten en venenos mortales. A medida que se progresa en el estudio del jiu jitsu, se desarrolla el sentido de la confianza en sí mismo, base del equilibrio mental. La habilidad es función de una acción automática inconsciente. El control consciente de todos los factores es una cosa imposible, ya que una entrada no dura más que el tiempo de un relámpago. Las fuentes estimulantes de la acción son el instinto creador y el espíritu de aventura. El estado del mundo y de los asuntos humanos actualmente se parecen mucho al de los debutantes sobre el tatami. La salud de la vida depende del juego armonioso de nuestros instintos. Nuestros brazos se mueven por el movimiento del cuerpo del adversario, como si fueran una parte inmóvil. Tender a la perfección es el principio del entrenamiento en el bushido. A pesar de las apariencias, “yo” y “mi” son el factor más descuidado en el pensamiento humano. Cada acción del cuerpo es tan importante como un eslabón en una cadena. Sin una clara comprensión del sentido del movimiento, no pueden esperarse verdaderos progresos. El conocimiento del cuerpo, para ser eficaz, no es necesariamente el alto conocimiento científico del ingeniero, sino más bien el conocimiento práctico del obrero. Recordemos que la esencia del deporte no está en la marca ni en la publicidad, sino en los esfuerzos y la habilidad de cada arte en darse a conocer y sobresalir mediante el trabajo desarrollado y aplicado de cada maestro y los medios desplegados para conseguir la perfección en la tecnica. La forma de entrenarse depende de una acción consciente, pero la finalidad del entrenamiento es alcanzar el dominio de la técnica, que es inconsciente. La dualidad es la condición de la vida. Sin opuestos ni contrastes, la vida no es la vida. Se puede considerar el jiu jitsu como un arte o una filosofía del equilbrio, así como un medio para cultivar el sentido y el estado del equilibrio. El adversario es un compañero necesario para el progreso; la vida de la humanidad está fundada sobre este principio. No se avergüence de un error; cometería una equivocación
Pues es en el error donde esta el aprendizaje y es en la derrota donde se forjan los cimientos de la experiencia.
Ser humilde no es un don 
pero es un camino a seguir y la clave de la grandeza.
Firmes y dignos.